Si paseas por las calles del casco histórico de Salamanca y llegas al Patio de Escuelas, verás una escena que se repite cada día, llueva o haga sol: decenas de personas, con el cuello totalmente inclinado hacia atrás, escudriñando en silencio una inmensa pared de piedra labrada. No buscan una grieta, ni un pájaro; buscan la rana más famosa de España.
En el blog de nuestros apartamentos sabemos que esta es la primera parada de casi todos nuestros huéspedes. Por eso, queremos contarte la historia (y los trucos) detrás de este pequeño anfibio que se ha convertido en el símbolo indiscutible de nuestra ciudad.
La fachada de la Universidad de Salamanca, construida en el siglo XVI, es una de las obras cumbres del estilo plateresco. Es, esencialmente, un tapiz de piedra de Villamayor tallado con una minuciosidad que parece más propia de un joyero que de un cantero. Además, es un punto de referencia clave para todos los que visitan la universidad de salamanca.
Pero entre cientos de figuras de reyes, escudos, papas y seres mitológicos, hay una que destaca por su magnetismo: la rana posada sobre una calavera. Encontrar este pequeño detalle sin ayuda se ha convertido en un rito de iniciación para cualquier visitante.
La leyenda más extendida dice que aquel estudiante que venía a Salamanca y lograba encontrar la rana sobre la calavera sin ayuda, tendría éxito en sus estudios y aprobaría los exámenes.
Otra variante (para los menos académicos) asegura que, si la encuentras, te casarás antes de que acabe el año.
Uno de los motivos por los que la rana es tan difícil de ver es el material del que está hecha. La fachada está construida con piedra de Villamayor, una arenisca local que es blanda al extraerse pero que se endurece con el tiempo.
Lo más especial de esta piedra es su alto contenido en hierro. Al oxidarse con el aire, adquiere ese tono dorado único que hace que Salamanca sea conocida como la «Ciudad Dorada». Dependiendo de la hora del día, la luz juega con las sombras de la fachada, haciendo que la rana aparezca y desaparezca ante tus ojos como por arte de magia.
Después de descifrar los misterios de la Universidad, no hay nada como volver a la comodidad de casa. Nuestros apartamentos están situados a solo unos minutos a pie de la fachada, lo que te permite visitarla a diferentes horas del día para ver cómo cambia la luz sobre la piedra.
¿Y tú? ¿Has conseguido encontrarla ya? Si te alojas con nosotros, no olvides etiquetarnos en tus fotos de la fachada. ¡Queremos saber si la suerte de la rana te ha acompañado en tu viaje!

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